Relacionarse con un argentino no es en absoluto tarea fácil, pero convivir con la sociedad criolla en su totalidad definitivamente es una  prueba difícil de superar. La fama ya está instalada y es de público conocimiento pero he aquí algunos tips imposibles de pasar por alto a la hora de relacionarse con un argentino.

El argentino es el mejor del mundo… en TODO. 
El mejor fútbol, las mejores mujeres, los mejores vinos, la mejor carne. En todo parecen ser superiores que el resto. Al parecer en su deporte más popular no hay nadie que los iguale y sin embargo solo ganaron dos copas del mundo hace ya 25 años.
El argentino se cree el dueño del planeta o más aun, el planeta mismo. Es creído y arrogante y va por la vida creyendo “que se las sabe todas”. Sin embargo, la categoría que sin lugar a dudas no se les puede discutir es la del ego más grande del mundo.



Los argentinos tienen todos el mismo nombre… BOLUDO 
En este país se produce el increíble fenómeno donde todos se llaman igual: boludo. En promedio pueden decir esta palabra 15 veces de 20 que pronuncian. Sin desplazar el “che” de su vocabulario,  este denominador es utilizado por la mayoría de los argentinos de todas las edades y clases habidas y por haber. Por lo tanto, si alguna vez un argentino te dice: “Che, boludo me pasas esa caja”, no lo tomés como una ofensa, todo lo contrario, ya sos uno más.



El argentino es todo eso y más: egocéntrico, mentiroso, agrandado, mujeriego, histérico, versero, ventajista. Cualquiera que habite este suelo cumple con alguna de estas cualidades. Pero sin lugar a dudas, también posee un encanto especial que lo hace irremediablemente querible.

El criollo es divertido, ocurrente, solidario, amistoso, espontáneo, apasionado.

Convivir con los argentinos probablemente no sea nada fácil. El argentino es buena onda pero, sobre todas las cosas, ¡no le creas nunca nada!